24 de abril de 2013

Botiquín para espeleólogos



Botiquín para espeleólogos.-


La espeleología, se desarrolla por lo general en un lugar de difícil acceso, oscuro, frío, húmedo y muy probablemente sucio, donde un pequeño accidente, que en otras condiciones no supondrían un gran problema, puede convertirse en una experiencia que prefiriésemos no recordar.

La elaboración de un botiquín adecuado a las principales patologías y accidentes que pueden derivarse de nuestra actividad y que además, no ocupe demasiado espacio ni pese mucho, no es fácil, por eso voy a intentar orientar la elaboración de un botiquín personal, que cualquier persona, podría utilizar.

Las principales patologías con las que nos podemos encontrar son:
Contusiones y fracturas.
Heridas y hemorragias.
Hipotermias.


Botiquín

Hay 3 elementos que nunca deben faltarle a un espeleólogo en su saca: Luz de repuesto, unamanta térmica de emergencia y una fuente generadora de calor (carburo, vela, hornillo… sin olvidarnos del mechero). Cuando preveamos que vamos a pasar mucho tiempo dentro de una cueva, sin movernos, es importante que pongamos en práctica la Regla de las cinco “R”: Reposar, Recalentar, Reconfortar, Rehidratar y Realimentar. Para ello nos aislaremos del suelo, con cuerdas, sacas, mantas reflectivas, y si es posible, montaremos un vivac como punto caliente hasta que podamos volver a ponernos en marcha o venga ayuda si la necesitamos. Algo de comida de alto contenido energético y agua nunca nos debe faltar, incluso hay espeleólogos que sustituyen su vela por un hornillo de gas que no sólo nos aportará calor, sino también bebidas calientes que agradeceremos.



Bolsa botiquín

Un caso práctico que puede parecer ridículo, pero que estoy segura de que a todos nos ha pasado en alguna ocasión: Supongamos que estamos a -300 metros, en una zona de chorreo de agua, me resbalo, con la mala suerte de que al pararme, me hago un corte en la mano, me duele un mucho y me he salpicado los ojos con barro. Poniéndonos en el peor de los casos, voy a necesitar ayuda del exterior, mientras uno de los compañeros sale fuera de la cavidad a pedir ayuda, tendríamos que aplicar la regla de las 5 “R”, pero lo cierto, es que la mayoría de las veces, no precisamos este tipo de ayuda, por lo que en éste caso podríamos recurrir a nuestro botiquín para lavarnos los ojos con agua o suero fisiológico y la herida con agua y jabón, aplicar algún antiséptico, controlar que deje de sangrar ejerciendo presión y cubrir con un apósito estéril para evitar que se infecte mientras llegamos a superficie. Como nos duele, podemos tomarnos algún analgésico de los que habitualmente consumimos cuando nos duele algo y del que llevamos algunos comprimidos. Una vez en superficie, solicitaremos ayuda sanitaria para que nos curen de manera adecuada la herida (podemos por ejemplo, acudir al centro de salud más próximo).

El botiquín debemos transportarlo en un envase estanco y limpio. Para utilizarlo, es importante la higiene, por lo que nos retiraremos los guantes que solemos utilizar, sucios, para bien lavarnos las manos, o ponernos unos limpios. Es muy útil tener en la zona de acceso inmediato una gasa o compresa para limpiar la suciedad y secarnos las manos. Otra cosilla que a mi no suele faltarme, son unas cuantas pastillas potabilizadoras, que las llevo dentro de la manta térmica, no pesan, no ocupan espacio y no es la primera vez que me quedo sin agua en una cueva.

Pero lo más importante de todo y lo que generalmente hace de los accidentes más leves, verdaderas tragedias, es el frío y la humedad.

La hipotermia no “se cura”, se evita


Manta térmica o reflexiva

Una vez que nuestro cuerpo se enfría, es muy difícil hacer que vuelva a entrar en calor en situaciones de baja actividad física. La hipotermia hay que verla venir y hay que evitarla, para ello es importante una correcta alimentación e hidratación antes y durante la actividad, abrigarnos y quitarnos las prendas húmedas si vamos a estar mucho tiempo inmóviles, resguardarnos en zonas “secas” y aislarnos lo máximo posible de las paredes y suelo frío.

He elaborado un pequeño cuadro-resumen con varias cosas básicas que podrían ser de utilidad en nuestro botiquín y que la gran mayoría sabemos utilizar, incluso si no es nuestro botiquín y lo encontramos en el de un compañero (de nada nos sirve una cánula orofaríngea (Guedel) si no sabemos cómo, para qué ni cuándo se utiliza). Espero que os sea de utilidad y ya sabéis que esto no son más que “las bases”, el botiquín de cada persona, es un mundo y cada uno lo organiza dependiendo de la actividad que vaya a realizar (duración, profundidad, número de personas)… Como habéis podido comprobar, no he puesto por ningún sitio tijeras, pero es porque siempre debemos llevar una navaja a la que acceder rápida y fácilmente.

¡Prudencia en las profundidades!
Manta Sirius
Para proteger del frío, la parte plateada hacia el cuerpo
Frontal de repuesto
Vela y mechero
Como fuente generadora de calor e incluso de luz.
Venda elástica multiusos
Para inmovilizar tobillos, muñecas o sujetar los apósitos que cubren una herida previamente desinfectada.
Gasas
Para curas.
Compresas grandes
Las utilizaremos para taponar ejerciendo presión en caso de hemorragia.
Pañuelo cuadrangular
Puede utilizarse de cabestrillo, para limpiar, secar…
Esparadrapo de tela
Puntos de sutura adhesivos
Guantes estériles
Depresores linguales
Pueden servirnos para inmovilizar un dedo.
Analgésico/Antiinflamatorio habitual
Tipo Paracetamol, Ibuprofeno, ¡¡Cuidado con las aspirinas!!
Suero fisiológico monodosis
Para lavado ocular, de heridas..
Antiséptico monodosis
Betadine, clorhexidina. Si es en gel, no se vuelca y no mancha tanto si se derrama
Aguja y jeringuilla estéril
Por si tenemos que cargar una jeringa de suero para hacer un lavado a presión de un ojo lleno de barro.
Jabón
Las pastillas pequeñas son muy útiles para lavado de manos o heridas.

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